En el año 1985 llega a Puerto Rico invitado por el Doctor Ricardo Alegría para conservar las pinturas murales de la cúpula del Antiguo Seminario Conciliar de San Idelfonso en el Viejo San Juan.
En el año 1991 regresa después de una estancia en Estados Unidos, invitado por el profesor Felix
Rodríguez Báez para organizar el Laboratorio de Conservación del Museo de Arsenal de la Puntilla
perteneciente al Instituto de Cultura Puertorriqueña.
Desde el año 1993 hasta la actualidad el Maestro Fredy Caballero Del Aguila se dedica a la práctica privada de su profesión en Puerto Rico.
Antes de radicarse definitivamente en Puero Rico el Maestro Fredy Caballero Del Aguila restaruró en Perú importantísimas obras como la de Francisco de Zurburán (artista español del siglo XVII), José Sabogal (pintor peruano indigenista), Nuñez Ureta (artista peruano, contemporáneo) y obras religiosas. En su estancia por la Universidad de Denver, Colorado restauró las obras del pintor Allen Trae (Colección del Mountain Bell Co. Bldg. 1928-1929) junto al conservador James Swope. Posteriormente Scoot M. Haskins, Presidente de “The Conservators in Private Practice” de Estados Unidos lo contrató para realizar numerosos trabajos en su laboratorio particular en Santa Bárbara, California. Allí realizó diferentes trabajos como la restauración de las pinturas murales del artista Hugo Vallin ubicadas en el edificio del periódico “The Anteles Times (LA), Holland America Lines (Portland, Oregon)”.
Durante su exitosa carrera profesional el Maestro Fredy Caballero Del Aguila, ha recibido becas y encomiendas de restauraciones del patrimonio cultural de reconocidas instituciones internacionales como: La UNESCO, El Centro Internacional para el Estudio de la Preservación y restauración de Bienes Culturales ICCROM, La Organización de los Estados Americanos OEA, El Convenio Andrés Bello, El Instituto Nacional de Cultura del Perú, El Rocky Mountain Regional Conservation Center, Universidad de Denver, Colorado.
No existe mayor testigo de la historia, que el arte. Presente en todas las épocas y culturas, desde tiempos inmemorables, estas creaciones han llegado hasta nuestros días, cargadas de valor estético e histórico. La conservación preventiva es muy importante para no llegar al punto de tener que restaurar las obras de arte ya pasado el punto de su deterioro.
La conservación preventiva es una intervención continua e integral que tiene en cuenta cómo afectan las condiciones ambientales a las obras de arte, por lo que estudia al detalle las características del espacio que acogerá a cada obra. La temperatura debe mantenerse entre los 18 y los 22 grados y la humedad ambiental entre el 45 y el 55%, variando mínimamente en función del material.
La luz es el tercer factor ambiental a tener en cuenta y es que, siendo imprescindible para la apreciación de cualquier obra, es una de las principales causas de deterioro. “Lo más importante es que no haya grandes fluctuaciones de temperatura y humedad, que sea estable, porque los cambios bruscos son los que más dañan la obra. Se puede destensar el soporte o desprenderse la pintura.
Antes de comenzar algun tratamiento, es necesario realizar un diagnóstico de las piezas.
Utilizando estudios previos, análisis químicos y radiografías de la pieza, de esta manera es posible conocer los secretos y la historia de la obra. En este ‘preoperatorio artístico’, se desvelan datos como cuáles eran los colores originales e incluso las modificaciones que se le han hecho a lo largo del tiempo.
Los restauradores remedian en la medida que les sea posible, todos los deterioros que ha sufrido una pintura, incluidas alguna intervención desafortunada realizada en el pasado. La acidez es el mayor enemigo del papel, está rompe las fibras que lo componen, haciendo que con el tiempo se destruya la obra. Para su conservación es necesario conservarlo en carpetas con materiales de PH neutro que las mantienen alejadas de otros soportes que puedan transmitirles acidez.
El montaje es otro de los problemas, a menudo obras que han estado enmarcadas con materiales y adhesivos de pobre calidad que han terminado dañando la obra y contribuido enormemente a su deterioro. El papel, que ya es frágil de por sí, se debilita cuando se le añaden este tipo de montajes con materiales no apropiados o adhesivos demasiado ácidos.
Para limpiar el papel nada mejor que un baño de agua. Elimina la suciedad, combate los altos niveles de acidez y consigue recuperar el color original del material. Sin embargo, hasta el agua puede resultar agresiva, ya que puede acabar con algunas de las cualidades naturales del papel.
La imaginación es más importante que el conocimiento.
Cada vez que las facultades de los hombres están en su plenitud, deben expresarse con arte.
Los pescadores saben que el mar es peligroso y la tormenta, terrible. Pero eso no les impide hacerse a la mar.
No llores porque se acabó, sonríe porque sucedió.
Comenzamos por comprender su visión y objetivos, asegurándonos de que cada detalle esté alineado con sus expectativas para una restauración perfecta.
Nuestro equipo captura cada momento con precisión y creatividad, convirtiendo su obra de arte en recuerdos eternos.
La postproducción se maneja con cuidado, mejorando cada obra de arte hasta la perfección antes de entregar al cliente.
Durante su exitosa carrera profesional Fredy Caballero Del Aguila, ha recibido becas y encomiendas de restauraciones del patrimonio cultural de reconocidas instituciones internacionales como: UNESCO, Centro Internacional para el Estudio de la Preservación y Restauración de Bienes Culturales ICCROM, Organización de los Estados Americanos OEA, Convenio Andrés Bello, Instituto Nacional de Cultura del Perú, Rocky Mountain, Regional Conservation Center, Universidad de Denver, Colorado.